De todos es conocido el desarrollo que tuvo en la mitad del siglo pasado la teoría de la evolución, que, no contenta con haber dominado el campo de las ciencias naturales) invadió el del espíritu y la etnología principalmente.
Los caracteres animales del hombre sustentados por esa teoría, dieron motivo para encaminar sus producciones psíquicas hacia ese camino.
Se enseñó que en la cuna de la humanidad se habían practicado el canibalismo, la promiscuidad sexual, cuando, en realidad, se sabe hoy positivamente que estas ideas eran puramente antojadizas, y, al con-trario, mientras más baja es una cultura, tanto más tiene que aprender en ella el hombre civilizado, como nuestro mismo Museo Histórico lo ha demostrado en los habitantes de la Tierra del Fuego.
Aunque parezca una paradoja incomprensible, la etnología actual se basa en la historia, en una historia que jamás se ha escrito, ni si-quiera en la forma de caracteres complicados que, para descifrarlos hubiesen necesitado la ayuda de un Champolion o un Grotefend.
La historia que conocemos como tal, se ha escrito por la tradición, los documentos grabados en piedras o ladrillos cocidos, las pinturas, los pergaminos y el papel.
La de los pueblos naturales y primitivos, que no se ha escrito de esta manera, la podemos leer, sin embargo, con la misma facilidad que la anterior, valiéndonos de la ergología, sociología, mitología y religión de sus culturas, como se demostrará más adelante.
En este sentido, ha llegado la etnología a tal grado de perfección, que asombra por sus progresos.
Sabemos, desde luego, que los pueblos primitivos poseen muy distintos grados de desarrollo cultural.
Clasificar estos grados, siguiendo el camino de los más simples
a los más compuestos, ha sido la tarea del método cultural histórico en la cultura humana, que antes sólo nos habían llamado la atención por las prácticas de sus costumbres o sus caracteres físicos, como el de los pigmeos, por ejemplo.
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Wilhelm Kopers, Aureliano Oyarzún, Martín Gusinde y P. Vera en la cumbre del cerro San Cristóbal, hacia 1920
AOyarzún
Pues bien, estos mismos pigmeos y también los pigmoides se en-cuentran hoy distribuidos en Asia, África y la Tierra del Fuego. For-man los pueblos más primitivos de la tierra y son los primeros repre-sentantes y portadores de la cultura humana.
Son nómades de la tierra y del mar. Se dedican a la caza y a la recolección de los productos alimenticios que les brinda a su paso la naturaleza.
Practican la monogamia. Tanto el hombre como la mujer gozan de los mismos derechos sociales en la familia. Reconocen, aunque va-gamente, a un Ser Supremo.
En culturas más avanzadas, como en la de nuestros Araucanos, por ejemplo, desciende la posición social de la mujer hasta la esclavi-tud ; como premio de sus esfuerzos en los trabajos agrícolas y la econo-mía doméstica, viven en casas cuadradas con techos de dos aguas, etc.; casi se borra la idea del Ser Supremo y practican la poligamia.
Esta nueva ciencia, de naturaleza puramente objetiva, ha dado entre nosotros un desmentido al ilustre Darwin, que enseñó por más de medio siglo que nuestros fueguinos constituían la más raza abyecta de la humanidad, que carecían de inteligencia y de sociabilidad y eran caníbales.
En su carrera de progreso, pide hoy la etnología se borren del dic-cionario los vocablos de bárbaro y salvaje, que se han aplicado injusta-mente a pueblos sencillos que enseñan una vida noble a los civilizados.
Con el fin de contribuir al conocimiento del modo cómo se escribe hoy esta historia, me he atrevido a redactar las páginas que siguen, que no son de ninguna manera una producción de mi pertenencia, sino, más bien, un mal hilvanado resumen tomado de los primeros capítulos de la hermosa obra del primero de los lingüistas modernos y etnólogo aus-tríaco, señor Dr. W. Schmidt, profesor de la Universidad de Viena, S. V. D., y su compañero W. Koppers, S. V. D., titulada El hombre de todos los tiempos, publicada en idioma alemán en Ratisbona hace po-cos años.
Son estos eminentes investigadores y compiladores los defensores más caracterizados de las nuevas ideas y los primeros que nos han dado un resumen claro de lo que es el método cultural histórico, que propor-ciona normas seguras a la etnología de hoy que antes descansaba en teorías psicológicas sin fundamento objetivo real.
Aunque antigua en su esencia, sólo en la última década del siglo pasado ha tomado su lugar en el campo de las ciencias exactas, …
